Mapuche gana juicio a empresa forestal chilena por acusarlo de terrorista

EcoPortal
15-06-2007

SDLT: En un hecho inédito, la justicia chilena condenó al máximo ejecutivo de una de la más importantes empresas forestales, por los delitos de injuria y calumnia perpetrados en contra de un dirigente mapuche, José Cariqueo Saravia. Esta sentencia, precedida de la absolución judicial del delito de terrorismo que la empresa le había adjudicado a Cariqueo, se enmarca dentro de las denuncias de la existencia de autoatentados efectuados por las propias forestales contra sí mismas y contra otros empresarios madereros, para menoscabar el movimiento de recuperación de tierras indígenas. [Ver algunos antecedentes en El Quinto Infierno].

El Juzgado de Garantía de Collipulli, Chile, estimó configurados los delitos de injurias y calumnias graves inferidos por Hernán Rodríguez, gerente general de la empresa forestal Mininco S.A. (del poderoso Grupo Matte) al comunero José Cariqueo Saravia, de la comunidad Cacique José Guiñon, sector San Ramón, ubicada en la comuna de Ercilla, Novena Región. La sentencia se conoció el 13 de junio y sorprendió a los demandados. Mininco recurrirá a la Corte de Apelaciones de Temuco. El juicio se había iniciado el pasado 16 de mayo.

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La primera victoria de Cariqueo

Con fecha 7 de abril de 2006, el dungumachife (ayudante de machi) José Cariqueo fue absuelto por los tribunales de justicia en la causa interpuesta en 2001 por la empresa forestal Mininco y secundada por el Estado chileno, que lo juzgó aplicando la legislación antiterrorista de tiempos de dictadura. Se le había atribuido al werken la calidad de autor del incendio "terrorista" ocurrido en los predios Poluco y Podenco, de propiedad de esa empresa, cuyas plantaciones cubren 690.000 hectáreas en la zona sur. El comunero mapuche fue encarcelado, eludió la represión durante un período y al ser reenviado a prisión sufrió el maltrato carcelario y se vio impedido de apoyar a su familia en las labores que habitualmente desempeña.

En su presentación, el afectado relata que no pudo continuar con su rol en la comunidad: "en la recolección de hierbas medicinales y como dungumachife, es decir ayudante en las ceremonias de sanación", y debido a su forzosa ausencia, su esposa estuvo imposibilitada de desempeñarse como machi.

Persecución permanente

En la demanda, José Cariqueo, patrocinado por su abogado, sostiene que las actuaciones de Forestal Mininco han generado su "difamación, descrédito y menosprecio ante las autoridades, esto me implica ser buscado siempre". Alude Cariqueo a los frecuentes allanamientos y agresiones perpetradas contra su comunidad, "Cacique José Guiñon", una persecución que empezó el año 2001, y que no ha terminado pues últimamente se le ha formulado una nueva acusación de porte de arma, por la cual se ha abierto una nueva causa con medidas cautelares de arraigo en la zona.

La invasión forestal

En una entrevista concedida a "La Voz Rodriguista" y publicada en Rebelión en mayo de 2006, Cariqueo explicó que la prisión sufrida por él y los otros prisioneros mapuches de la comuna de Ercilla, se debía a que sus comunidades luchaban por la recuperación de sus tierras usurpadas por las empresas forestales. Afirmó que progresivamente las comunidades de la zona habían quedado encerradas en medio de esos monocultivos de pinos y eucaliptos. Denunciaba entonces: "A nosotros nos contaminaron el aire, habían sustancia químicas tóxicas con las que fumigaban desde un avión, para matar la cuncunilla que afectaba a sus plantas de pino y eucaliptos. ¡Cuántas personas y cuántos animales murieron producto de ese químico! Para qué decir lo que ocurrió con las abejas, no quedó nada. Nadie se daba cuenta de por qué los animales se morían, seis, siete animales de cada familia se estaban muriendo, por lo mismo, contaminaron el aire, y el agua, contaminaron el pasto. Ahí nosotros nos pudimos dar cuenta que la empresa nos estaba haciendo un tremendo daño. Nos enfermábamos, y ahí dijimos 'Esto va a llegar hasta aquí'. Si la empresa hubiera sido más poderosa y nosotros más débiles, supongo que nos habríamos ido a la cordillera o al pueblo, porque lo que querían los empresarios era sacarnos del campo y hacer que nosotros nos fuéramos a vivir al pueblo pagando impuestos, pero allá estaríamos olvidando nuestra cultura, nuestra lengua, nuestra comida, nuestras ideas, nuestra religión, todo se terminaría. Como no lo consiguieron, tuvieron que meter presos a los mapuche".

Como en dictadura

En la citada entrevista, Cariqueo recuerda los allanamientos:

"Llegaban 300 carabineros en micros, un servicio de inteligencia, ¡pero grande! Uno se daba cuanto cuando estaba todo encerrado y no había nada que hacer. Pero a este 'terrorista', el que habla, José Osvaldo Cariqueo Saravia, jamás nunca le encontraron las armas que ellos decían que iban a encontrar y por eso yo seguí luchando y no me puedo quedar callao', voy a seguir gritando. Nosotros mismos sufrimos el golpe militar y hoy día estamos sufriendo la misma cosa. Siempre estamos viendo un zorrillo [vehículo que expele gas lacrimógeno], o un retén móvil [vehículo policial], y siempre vamos a estar viendo micros de carabineros. En mi comunidad, yo tengo permanentemente vigilancia, ahí están todos los carabineros del Servicio de inteligencia, entonces ahí yo quedo al medio, y ellos me miran con un aparato".

La mala imagen

"[...] se ha dado mala imagen ante el pueblo chileno, a nosotros en los juicios nos dicen que somos terroristas. Pero este terrorista tiene familia, casa, tierra; lo metieron preso y después salió sin mancha ni pecado, libre de polvo y paja. Y después de seis años, ¿qué terrorista sale de esa manera? Los tribunales te identifican como inocente y ahora yo me pregunto, ¿quién paga todo ese daño de cada ser humano que está ahí, de mi familia, y el daño psicológico de los niños y de todos los niños de otras comunidades?".

Por los delitos imputados a José Cariqueo, actualmente cumplen prisión de diez años y un día Juan Huenulao, (39 años) Patricia Troncoso Robles, "Chepa" (36 años), los hermanos Juan Patricio Marileo Saravia (31 años) y Florencio Marileo Saravia (27 años), condenados como autores de "incendio terrorista" del fundo Poduco-Pidenco. A esta sentencia, pronunciada en 2004 se suma el pago de la suma de 425 millones de pesos a la forestal. El proceso adoleció de las mismas inconsistencias y falta de pruebas por las cuales debió ser absuelto José Cariqueo, y pese a la larga huelga de hambre que desarrollaron estos prisioneros políticos mapuche el año 2006, ellos siguen en prisión, incumpliéndose todas las promesas formuladas en su momento por distintas autoridades.

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