Hillary Clinton ¿Secretaria de Estado?: Se refuerza la línea dura contra Irán y el "terrorismo"

IAR Noticias
14/11/08

Otra operación del lobby pro-israelí que rodea a Obama

La "dinastía Clinton" y el lobby pro-israelí podrían cerrar (y completar) su dispositivo de control sobre el presidente electo de EEUU, si se concreta la nominación de Hillary Clinton, su ex rival en la interna, como nueva secretaria de Estado tal sostiene una versión lanzada por dos asesores de Obama en el diario The Washington Post y en la cadena estadounidense NBC.

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De acuerdo con la dinámica de los acontecimientos, queda poco espacio para creer en el Obama "progresista" que vendió el marketing electoral de la campaña demócrata.

A la designación del ultra halcón nacionalizado israelí, Rahm Emanuel (bautizado "Rahmbo") en el estratégico cargo de jefe de Gabinete de Obama, ahora surge la versión de que su ex rival en la interna, Hillary Clinton (esposa del ex presidente y gurú político del lobby que rodea al presidente electo) podría ocupar el también estratégico puesto de jefa de la política exterior norteamericana, la columna vertebral del Imperio norteamericano.

Dos asesores del presidente electo de EEUU Barack Obama, informaron el jueves que se baraja el nombre de su rival en las primarias del Partido Demócrata y senadora por Nueva York, Hillary Clinton, como secretaria de Estado del futuro gobierno estadounidense, según informaron la cadena NBC News y el diario The Washington Post.

La versión cobra credibilidad atendiendo a que The Washington Post y la NBC News , junto a otras cadenas y diarios del poder financiero sionista como The New York Times y la cadena CCN (entre los más emblemáticos) fueron claves para la formación del "fenómeno Obama" entre la opinión pública masiva, no solamente norteamericana sino también internacional.

Como señalan los expertos, el triunfo de Obama no fue un repollo caído del cielo: Desde que la esposa de Clinton comenzara a perder peso en las encuestas durante las primarias, la maquinaria mediática sionista estadounidense (cuya mayoría adhiere al Partido Demócrata), se dispuso a posicionar al senador demócrata mediante la utilización de encuestas digitadas y de la opinión segmentada de sus analistas.

El posible nombramiento de la esposa de Bill Clinton al frente del cuerpo diplomático estadounidense (cargo que hoy ocupa la halcona negra, Condoleezza Rice) fue comentado por analistas y medios estadounidenses como una continuidad de la línea dura contra Irán y el "terrorismo" sostenida por la actual administración, en las antípodas de la línea "negociadora" propuesta por Obama durante la campaña.

Conocedores del perfil de Hillary señalaban, en algunas cadenas estadounidenses, que la actual senadora, de acceder al cargo, podría reforzar las posiciones bélicas en torno al programa nuclear iraní o a la guerra "antiterrorista" (justificativo utilizado para la conquista armada de países y mercados) que EEUU viene desarrollando tras el 11-S en Irak, Afganistán y en distintos frentes del planeta.

En abril pasado, en declaraciones televisivas, durante las primarias donde disputaba la nominación demócrata frente a su rival Barack Obama, Hillary Clinton prometió que si asumía la presidencia de EEUU destruiría por completo a Irán en el caso de que la nación islámica realizara un ataque nuclear a Israel.

"Quiero que los iraníes sepan que si asumo el cargo de presidenta, asestaremos un golpe contra Irán. Si ellos (los iraníes) pueden hacer tonterías y pensar en un ataque a Israel, en los próximos diez años estaremos en condiciones de destruirles por completo", señaló Clinton en una entrevista dada a la cadena estadounidense ABC.

La ex primera dama y candidata a la presidencia de EEUU hizo esta declaración cuando se le preguntó sobre las medidas que adoptaría en caso de lanzar Irán un ataque nuclear contra Israel.

Para algunos analistas el punto que justifica la posición bélica de Hillary con Irán, es su pertenencia al círculo blindado de los ultrahalcones sionistas que trazan sintonía directa con Tel Aviv.

A diferencia de Obama que no es judío, sino un "integrado" a la causa sionista, Hillary es una militante que abraza como propias las ideas de los ideólogos sionistas que sentaron las bases de una "remodelación" del mapa de Medio Oriente terminando con los enemigos del Gran Israel, como Irak, Siria e Irán.

El pensador de izquierda norteamericano James Petras la define como "Bush con polleras". Y algunos republicanos "duros" opinan que Hillary ostenta más virilidad (política, se entiende) que su marido, el ex presidente Bill Clinton, que manejó su fracasada campaña y se encargó del "trabajo sucio" contra sus rivales electorales.

Durante las primarias, la ex primera dama apostó a diferenciarse de Obama, a quien calificaba como "blando" y sin experiencia en materia de políticas de seguridad nacional, coincidiendo con los republicanos.

En los últimos tramos de su campaña presidencial, Obama giró su discurso hacia posiciones cercanas a las de McCain en torno a Cuba, Venezuela e Irán, pero lo hizo desde una posición más "dialoguista" y menos cerrada que las de Bush y el candidato republicano.

Pero, y según comentan analistas y medios estadounidenses, la presidencia de Obama solo "cerraría" con la figura guerrerista y conservadora de Hillary Clinton como secretaria de Estado, que compensaría las vulnerabilidades y falta de experiencia de Obama en política exterior y de seguridad, donde se concentran los resortes claves del poder imperial norteamericano.

La presencia de Hillary al frente del Departamento de Estado, según los medios y las usinas demócratas, juntaría el carisma y la "brillantez intelectual" de Obama, con la experiencia y la seguridad de Hillary para resolver los temas "pesados" de la política imperial norteamericana.

La idea, según la explicitan este miércoles algunos analistas de las cadenas norteamericanas, es mantener la figura de Hillary como una especie de "Cheney con faldas", un reaseguro de "mano dura" que compense la falta de experiencia y la blandura de Obama en asuntos militares y política exterior.

Hillary, como carta de presentación, representa al lobby judío liberal que gobernó con la "dinastía Clinton", que en la década del 90 invadió Yugoslavia (hoy Serbia) y preparó la secesión de Kosovo, además de iniciar los bombardeos "preventivos" contra Irak.

La CNN informó el lunes por la noche que la esposa de Clinton fue consultada en una ceremonia de entrega de premios en Nueva York acerca de si consideraría ocupar algún cargo en el gobierno de Obama, y la senadora no pareció descartarlo

"Estoy feliz de ser senadora por Nueva York, amo este estado y esta ciudad. Estoy viendo la larga lista de cosas que tengo para hacer y ponerme al día. Pero quiero ser una buena socia y quiero hacer todo lo que pueda para garantizar que su agenda (la de Obama) sea exitosa", dijo.

No obstante, ni sus allegados ni los del presidente electo dijeron si la senadora por Nueva York había sido entrevistada para el cargo por Obama, quien pasó gran parte del día en reuniones a puertas cerradas en su oficina de Chicago avanzando en la transición del poder.

Si bien el triunfo fulgurante de Obama en las primarias demócratas empañó en un principio los objetivos de la "dinastía Clinton", el lobby le impuso al "presidente negro" un dispositivo de control compuesto por ex funcionarios y ex asesores de confianza del ex presidente que pulverizó con misiles a la ex Yugoslavia a fines de la década del 90.

El nombramiento del congresista, Rahm Emanuel, actual jefe y "cerebro" de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes de EEUU, apodado "Rhambo" por sus posturas belicistas pro-Israel en el Capitolio, muestra claramente -según coinciden la mayoría de los analistas del mundo árabe- la continuidad de las políticas de los halcones neocons hacia el Medio Oriente.

Además de Rahm Emanuel (ex funcionario y hombre de confianza de Clinton) , el potencial "cerebro" detrás del trono de Obama, el otro "peso pesado" del lobby sionista liberal plantado al lado de Obama, es el vicepresidente electo, Joseph Biden.

Biden es un un sionista de alto vuelo con experiencia acreditada en política exterior (léase depredación imperial-militar-capitalista a escala planetaria) y apareció junto a Obama como la "persona indicada" impulsado desde el más alto nivel del sionismo parlamentario. Cabe destacar que no es judío, pero se manifiesta como practicante devoto a tiempo completo de la religión sionista, a tal grado, que empalidece a otros militantes originarios de la causa pro-israelí en el aparato de poder norteamericano.

El vicepresidente electo, quien preside por segunda vez el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, es un miembro curiosamente "liberal" de la poderosa derecha católica aliada del lobby sionista que (en su vertiente conservadora y liberal) controla Wall Street, los bancos de la Reserva Federal y el Complejo Militar-Industrial.

En la interna del lobby sionista liberal la "dinastía Clinton" representa el ala "halcona" de los demócratas, y fue impulsora en la década de los 90 del nuevo modelo de expoliación capitalista con el "libre mercado", la "apertura económica" y la "privatización" de las empresas y los Estados nacionales, además de pulverizar con misiles a la ex Yugoslavia, lanzar la carnicería de Kosovo y la primera masacre en Irak con bombardeos "preventivos".

Al lado de Obama se mueven próceres del sionismo financiero como los mega-especuladores Warren Buffett y George Soros. Ex funcionarios como Lawrence Summers, ex presidente del Banco Mundial y secretario del Tesoro de Clinton, al igual que Robert Rubin, uno de los cerebros de la "burbuja financiera".

También están Jamie Dimon, actual presidente del Banco de Inversión J. P. Morgan, y Timothy Geithner, ex gerente del FMI y el actual presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York (el bastión más fuerte del sionismo financiero en EEUU).

Además, alrededor de Obama gira el grupo liberal sionista liderado por el ex consejero de Seguridad de Carter, y uno de los fundadores de la Comisión Trilateral, Zbigniew Brzezinski, un ideólogo de la causa "anti-comunista" que diseñó (durante la administración Carter) la geopolítica de destrucción de la Unión Soviética.

De concretarse la designación de Hillary en el estratégico puesto de secretaria del Departamento de Estado, se materializaría la influencia hegemónica de Bill Clinton en el nuevo gabinete.

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